
Por Nut. Daniela Faundez
“Cuando estoy nerviosa, se me revuelve el estómago”.
“Cuando tengo ansiedad, me da diarrea”.
“Cuando como, me inflamo y no sé si es lo que como o lo que siento”.
Estas frases, comunes en la consulta clínica, resumen una realidad ampliamente documentada por la ciencia: la digestión y las emociones están profundamente conectadas. Esta relación tiene fundamento fisiológico en el llamado eje microbiota–intestino–cerebro, un sistema bidireccional que permite que lo que pasa en tu mente afecte a tu intestino… y viceversa.
¿Por qué la ansiedad afecta tanto al intestino?
Cuando vivimos estrés o ansiedad, nuestro sistema nervioso autónomo activa una respuesta de supervivencia. Se acelera el ritmo cardíaco, se alteran los patrones respiratorios y, por supuesto, cambia la forma en que funciona el intestino. Se puede enlentecer el vaciamiento gástrico, cambiar la motilidad del colon o disminuir la secreción de enzimas digestivas. Todo esto puede generar síntomas como:
- Hinchazón abdominal.
- Diarrea o estreñimiento.
- Dolor o molestias difusas.
- Sensación de “nudo en el estómago” o urgencia intestinal.
Esta relación es tan estrecha que muchos estudios han demostrado que entre un 40% y un 60% de las personas con síndrome del intestino irritable (SII) presentan también síntomas de ansiedad o depresión leve (Ballou et al., 2020; Pereyra et al., 2025).
Pero también ocurre al revés…
Un intestino inflamado o con disbiosis (alteración de la microbiota) puede empeorar el estado emocional. Esto se debe a que el intestino produce más del 90% de la serotonina, un neurotransmisor clave en el ánimo, el sueño, el apetito y la calma. Además, ciertas bacterias intestinales producen compuestos que modulan el sistema inmune y el estado mental.
Según Chen et al. (2022), alteraciones en la microbiota están asociadas con disfunciones en neurotransmisores como GABA, dopamina y serotonina, lo que puede traducirse en mayor reactividad emocional, irritabilidad o sensación de “cansancio mental”.
El cuerpo habla cuando la mente está saturada
Muchas mujeres viven con síntomas digestivos persistentes que no encuentran explicación médica. Y en muchos casos, la causa no está solo en el intestino ni solo en la mente: está en el sistema completo que los conecta.
Por eso, en Centro MAR trabajamos desde una mirada interdisciplinaria y humana. Combinamos:
- Terapia psicológica con enfoque somático, que considera el cuerpo como parte activa del proceso emocional.
- Nutrición funcional, que no solo aborda qué comes, sino cómo, cuándo y con qué relación emocional.
- Prácticas corporales de regulación, para ayudarte a salir del estado de alerta crónico y recuperar la conexión contigo misma.
No se trata de eliminar los síntomas, sino de comprender qué los está sosteniendo, y acompañarte a soltar el malestar desde su raíz, con respeto, conocimiento y presencia.
¿Te pasa que tu digestión cambia cuando estás estresada? ¿O que la ansiedad se refleja en tu cuerpo?
En Centro MAR te ofrecemos un acompañamiento integrativo para comprender lo que sientes desde una mirada profunda y sin juicios.
Agenda tu primera sesión con nuestro equipo y empieza a escucharte con compasión.
