Claves para comenzar

Ps. Rocío Delanoe
Antes de definir este término tan popular hoy en día, quisiera invitarte a mirar primero hacia adentro: ¿cómo gestionas tus emociones en momentos de alto estrés, frustración o cansancio?
Porque criar de forma respetuosa no comienza con técnicas, libros o frases bonitas, sino con la capacidad de autorregularnos emocionalmente como adultos. Nuestros hijos no nacen sabiendo cómo manejar lo que sienten. Aprenden a través de la experiencia, y sobre todo, observando nuestras reacciones.
Aprenden más de lo que ven que de lo que oyen. Y muchas veces los padres tampoco han tenido la posibilidad de desarrollar esta capacidad, esta parte de la experiencia humana.
Podemos hablarles de calma, paciencia o empatía, pero si gritamos cuando algo nos sobrepasa, si evitamos lo que nos incomoda o si no mostramos vulnerabilidad, eso es lo que aprenden. La crianza respetuosa parte de cómo nos tratamos a nosotros mismos en esos momentos difíciles.
¿Qué te hace perder el control?
Una de las claves es observar los gatillantes: esas situaciones, palabras o actitudes que nos hacen explotar. A veces se trata de cansancio acumulado, de una sobrecarga que no hemos verbalizado. Pero muchas veces, esos gatillantes están conectados con algo más profundo: nuestra historia de vida.
¿Qué te pasó cuando eras niña? ¿Qué aprendiste sobre el enojo, la tristeza o el miedo? ¿Cómo se trataban los errores en tu casa?
No se trata de ser padres perfectos
Se trata de mostrar a nuestros hijos cómo volvemos al equilibrio. Pedir perdón, respirar hondo, parar antes de seguir gritando, buscar ayuda cuando ya no podemos más. Eso también es enseñar. Y quizás eso es lo más amoroso que podemos transmitir.
La memoria emocional nos condiciona (pero también podemos transformarla)
Nuestro sistema nervioso guarda huellas. Si creciste en un entorno inseguro, exigente o invalidante, probablemente frente a ciertas situaciones de tu hijo o hija, tu cuerpo reaccione antes de que puedas pensarlo.
Pero ahí mismo también está la posibilidad: si logras reconocer esos patrones, puedes elegir algo distinto. Y cada vez que lo haces, abres una puerta no solo para ti, sino para ellos también.
Entonces… ¿qué es criar de forma respetuosa?
Es un acto cotidiano de conciencia y presencia. Es mirar a tu hijo o hija con amor, pero también mirarte a ti con compasión. Es hacer pausas, revisar tu historia, sanar lo que puedas, y recordar que siempre se puede volver a empezar.
Y tú, ¿qué te ha ayudado a resignificar tu experiencia en tu propia crianza?
